Volviendo a la calma que preludia a la tormenta (examenes, que mal suenan y lo que tardan en marcharse XD), continuo mi entrada de enero.
La historia I
Y lo haré lanzando una extraño dato al aire.
Los historiadores tenemos complejo de inferioridad. Yo ahí no me meto, aunque cuando Dios me hizo creo que no me lo metió en el paquete de serie.
Nuestras pruebas son los datos, como todas las ciencias. Pero el problema es, que para un zoologo o un botánico no es dificil hallar lo que quiere buscar.
El problema para nosotros es encontrar lo que necesitamos. Tanto que a veces estamos buscando toda la vida sin darnos cuenta. Queremos hacer historia, literalmente. Pero no tenemos los datos. Dependemos de las fuentes y las pruebas materiales para ello.
Quizás lo mejor para solucionarlo sería llamar a un viajero espacio temporal para que se lleve a un historiador y nos cuente si de verdad Ares visitó a Rea Silvia, de que hablaron El papa y Atila y cual era el color favorito de julio cesar.
Las otras ciencias disponen de datos, y pueden usarlos en operaciones experimentales para hallar la verdad que creen más conveniente. El problema es que si nosotros no tenemos esos datos y la manera de hallarlos, las fuentes historiograficas siempre están mediatizadas y solamente podemos extraer de ellas información puntual ….., pues tenemos el primer problema.
Y si después no podemos comprobar esos datos que extraemos (la historia es más novela que ciencia, aunque no lo parezca) es bastante complicado establecer una “verum fabula” creíble.
Y la ausencia de datos es un problema. Es más que chungo intentas reconstruir periodos lejanos en el tiempo (como mesopotamia) y es que no conocemos practicamente nada un poco anterior a Sargón.
Sabemos que habían reyes, y por ejemplo se conserva una lista real sumeria, con figuras semilegendarias y semidivinas (como Noe o gilgamesh, por ejemplo) Pero no hay archivos.
Tampoco sabemos gran cosa de los mundos de Cnosos (minoicos) , los hicsos o (este le encanta a mi profesor) los pueblos del mar que sacudieron el mundo al final de la edad de bronce y tuvieron narices a tumbar al imperio hitita, a troya, al mundo micenico, y de hacer que grandes potencias como los egipcios o los asirios tuvieran que pelear por su supervivencia hasta las últimas consecuencias.
Y es que por esa razón tenemos un complejo de inferioridad tan abismal que durante todo el siglo XIX y la actualidad se ha generado un complejo debate epistemologico-metodologico.
¿Diferencias? Nimias.
En esta gran tarta que es la ciencia histórica…todos tienen su parte. Los historicistas, los marxistas….luego en los 60, unos señores dicen que hay que volver a lo del principio. Interpretar con cabeza. Adios lucha de clases en las tesis de historia, adios a la vieja escuela.
Pero las viejas costumbres nunca cambian y no cesamos de discutir por lo mismo, si finalmente cada uno hará lo que le de la gana.
Pero oye, me parto la caja con los articulos de ramon lul, que extrapola el marxismo a todos lados (chorradas everywhere)
Si quereis saber de que narices hablo, os lo mirais en un manual facilito de arqueologia o por guguel.Pero luego no me digais de que os he jodido la vida innecesariamente